La nueva Central de Esterilización ha incorporado el lavado del instrumental quirúrgico (que venía haciéndose en cada área quirúrgica) en sus instalaciones. El proceso está realizándose de manera paulatina. En estos momentos, los quirófanos de Urgencias, Pediatría, Vascular y Maxilofacial, Quemados, Cirugía General y ORL han comenzado a enviar el material usado en las intervenciones a la nueva central. El próximo en incorporarse será Oftalmología. Con ello, se consigue que el material quirúrgico esté monitorizado en todos los pasos que sigue: Intervención, lavado, empaquetado, esterilizado, y empleado de nuevo en intervención. La trazabilidad que se realiza desde el paciente, tipo de intervención, servicio, procesos intermedios, etc. es completa, mejorando la seguridad del paciente quirúrgico.

El nuevo modelo de trazabilidad ha requerido realizar un inventario de las cajas de instrumental quirúrgico existentes, quirófano por quirófano. Trabajo realizado por Enfermería. También ha sido necesaria la formación en el programa informático que gestiona todo el proceso. Una vez realizadas estas tareas, se inicia el proceso con la identificación mediante claves, y código de barras, de las cajas que contienen el material quirúrgico. Con la clave asignada, se conoce qué caja es, cómo hay que lavarla, montarla (el sistema muestra imágenes de los instrumentos a utilizar), y por qué sistema debe esterilizarse. La información de lo que se le ha hecho a la caja se registra en un código de barras que se lee en la intervención. También queda registrado en la historia del paciente que esa caja ha sido utilizada en su intervención.

Si iniciamos el procedimiento en la central, de allí saldrá cada caja conteniendo el material quirúrgico personalizado para un paciente concreto, la intervención que se le va a realizar, el control informático de que ha pasado eficientemente por los procesos de lavado, preparación y empaquetado, y esterilización. Una vez llegada la caja al área quirúrgica, se comprueba y se chequea informáticamente que la caja es la correcta para ese paciente y tipo de intervención. Una vez realizada la intervención, la caja, en sucio, conteniendo el material al que se le ha hecho un prelavado, es devuelta a la central de esterilización, donde se le asignará otro paciente y se reinicia el proceso.

Esther Jauregibeitia, supervisora de la Central de Esterilización, asegura que una gran ventaja es que “Ahora hacemos y controlamos todo el proceso, y conocemos donde está el instrumental y si está lavado o no, estéril o no. Mejora la seguridad del paciente. Tenemos la validación del programa informático de que la caja ha realizado todos los procesos correctamente”.

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